Think Different
Un comercial con un mensaje de esos que se deberían dar más a menudo. Un homenaje a todos esos que piensan distinto... el copy del comercial es el que está a continuación. Un copy inspirador para hacer de este comercial, de los mejores que jamás se han hecho.
Think different
Here's to the crazy ones.
The misfits.
The rebels.
The troublemakers.
The round pegs in the square holes.
The ones who see things differently.
They're not fond of rules
And they have no respect for the status quo.
You can praise them, disagree with them, quote them,
disbelieve them, glorify or vilify them.
About the only thing that you can't do is ignore them.
Because they change things.
They invent. They imagine. They heal.
They explore. They create. They inspire.
They push the human race forward.
Maybe they have to be crazy.
How else can you stare at an empty canvas and see a work of art?
Or sit in silence and hear a song that's never been written?
Or gaze at a red planet and see a laboratory on wheels?
We make tools for these kinds of people.
While some may see them as the crazy ones, we see genius.
Because the people who are crazy enough to think that they can
change the world, are the ones who do.
12.08.2006
12.07.2006
una canción: crímenes perfectos

De nuevo. Calamaro. Aquí una de muchas de las canciones que deben escucharse en esta vida. La versión de Fito Paez en el disco "Calamato Querido" es de otro nivel...
Salud.
Crímenes perfectos
Sentiste alguna vez lo que es,
tener el corazón roto?
Sentiste a los asuntos pendientes volver,
hasta volverte muy loco?
Si resulta que sí,
si podrás entender lo que me pasa a mí esta noche
ella no va a volver y la pena me empieza a crecer adentro
la moneda cayó por el lado de la soledad y el dolor
Todo lo que termina, termina mal...
poco a poco
y si no termina se contamina mal
y eso se cubre de polvo
me parece que soy de la quinta que vio el mundial setentiocho
me tocó crecer viendo a mi alrededor paranoia y dolor
la moneda cayó por el lado de la soledad, otra vez
No me lastimes con tus crímenes perfectos
mientras la gente indiferente se da cuenta
De vez en cuando solamente sale afuera la peor madera
Si resulta que sé, si podrás entender lo que me pasa a mí esta noche
ella no va a volver y la pena me empieza a crecer adentro
la moneda cayó por el lado de la soledad y el dolor
la moneda cayó por el lado de la soledad, otra vez
la moneda cayó por el lado de la soledad...
Comercial Regional Draft Gordito
Esto lo hicimos aquí en ARS, mi primer comercial! Gracias a todo el equipo que participó: de la agencia, de Factor RH+, de Taurus Studio por la música y por supuesto a Inger y al gordo y a todo el equipo de los talentos... a todos un gran abrazo y un aplauso por ese oro y los dos bronces que nos llevamos en los ANDA. Está al aire todavía en cine.
Esto lo hicimos aquí en ARS, mi primer comercial! Gracias a todo el equipo que participó: de la agencia, de Factor RH+, de Taurus Studio por la música y por supuesto a Inger y al gordo y a todo el equipo de los talentos... a todos un gran abrazo y un aplauso por ese oro y los dos bronces que nos llevamos en los ANDA. Está al aire todavía en cine.
12.06.2006
el metro extremo

Montarse en el Metro de Caracas es toda una aventura, aún para los que lo usan a diario, cada día es una eexperiencia cada vez más atrevida y con varios niveles de dificultad, dependiendo sólo de dos factores: la hora que sea y hacia qué dirección vayas, pues mientras más lejos sea su destino, será directamente proporcional a la desgracia que será. Las horas de la verdadera acción, que ponen a prueba la astucia de cualquiera, son las horas pico de esta convulsionada ciudad. Bien temprano en la mañana o al final de la tarde.
En ambos momentos el boleto debe ser previamente comprado para poder adelantarse a aquellos que pasaron por alto este primer y esencial detalle, pagando así la consecuencia al hacer colas interminables frente a la taquilla o estas máquinas que con monedas te dan el famoso boleto para esta experiencia. Ya Ud. Lo tiene. Rápidamente tiene que dirigirse al torniquete, el primer obstáculo. Para poder pasar satisfactoriamente, hay que estar muy cerca de la persona que se tenga adelante al mejor estilo del trencito de matrimonio y como si sonara el éxito más avasallante del rock nacional: la Conga de Ricardo Montaner. Además, hay que ligarla para que el ticket no le vaya a echar una vaina a esas horas y le diga al introducirlo por la ranura “diríjase al operador” luego de un molesto sonido.
Una vez dentro de la estación tiene que acordarse muy bien de que Palo Verde es para un sitio y que para el otro es Propatria. Si tiene alguna duda, mejor pregunte antes de abordar el vagón, porque si no será una segura cascada de retraso en su horario. Párese detrás de la franja amarilla aunque nadie lo esté haciendo, aún cuando parezca que usted está a punto de presenciar un suicidio colectivo. Conserve la calma y espere el vagón. Cuando empiece a pegarle una brisa que se va convirtiendo en viento huracanado es que ya viene llegando su vagón, sí, y se va a despeinar, no importa cuán engominado esté. Cuando la brisa ya se convierte en un viento huracanado y frente a usted pase la primera parte del tren, es la señal. Aún cuando el tren no se ha detenido por completo, empiece a perseguir alguna de las puertas y asegúrese de estar entre los primeros para cuando el vagon se detenga y se abran las puertas. Se abren las puertas, pá! y comienza la primera batalla, al propio estilo de Braveheart… los que entran contra los que salen. Eso de dejar salir es entrar primero es un cuento como lo de que si haces muecas y te pega una brisa te quedas así. No coma cuento y entre de la manera menos civilizada posible porque seguramente atrás o saliendo, venga alguien mucho más arrecho que usted. Codazo, puño, patada, empujón, insultos, gritos, malestar, miradas intimidantes, Etc. Etc. Etc. y en menos de diez segundos, los que salieron, salieron, los que entraron, entraron y los que se quedaron, se quedaron. ¿quién ganó? es imposible determinarlo.
Una vez dentro del vagón no se preocupe por sentarse porque jamás habrá un solo puesto vacío, y muchísimo menos esos del comienzo y al final del vagón que, supuestamente, son preferenciales para anciamoss, mujeres embarazadas y discapacitados, esos están ocupados por algún gordito o alguna buena moza, que por supuesto le cedieron el puesto para poder apreciar mejor su sugerente escote. Antes de arrancar, suena “tuuu-ruuu-rúúúú” una musiquita que te dice, parafraseando, “agárrate que voy que quemo”. Ya vas en camino. Todos se miran en el vidrio que los separa del túnel acomodándose, sobretodo el peinado, pues con la brisa de cuando llegó el vagón a la estación en donde se montaron, tienen ahora un peinado que no les favorece en lo absoluto. Y ni hablar de los que se imaginan las películas donde van corriendo y se van pasando de vagón en vagón, si eso te pasa en el metro olvídate que tienes para corretear sólo un vagón porque la puerta no abre ni con una pata de cabra.
Ya va llegando a la estación de destino y es hora de la segunda batalla, pero esta vez en el bando de los que van saliendo. El mismo caos. Otra estación. Si tiene que hacer transferencia prepárese para repetir su experiencia como mínimo dos veces más, quizá más desagradable que las previas a éstas nuevas. Ya cuando se disponga a salir de la estación, lea bien hacia qué salida se está dirigiendo, porque usted no tiene derecho a equivocarse en estos casos en los que va saliendo. El mismo lío de los torniquetes. Embotellamiento en las escaleras para subir de nuevo a la superficie y a la ¿normalidad?
Móntese en el Metro de Caracas… el deporte extremo preferido por los caraqueños.
12.05.2006
el fruto del relevo

Caminaba por ahí por La Candelaria intentado buscar algo interesante para mi colección. Mi vida estaba hecha en este sector de la ciudad, en donde tuve que escalar muy alto para tener el control de esta zona. Sí, soy el Jose Félix del que hablan por ahí, el que manda por estos lados.
A pesar de poseer tan mala fama, lo reconozco, tengo mucho cariño a la gente que vive por aquí, son ellos los que me dan de comer día a día con su trabajo, con sus frutos que yo como con placer. Lo únicos con quien no me meto –por este puñado de cruces- son los españoles... ni de vaina. Además de que son muchos, esos tipos cuando te montan el ojo no te lo quitan nunca y hay que tenerles cuidado, hay que andar con cuidado por aquí.
Tengo veinte años en la cabeza de este lugar, pero ya son muchos, y en cualquier momento vendrá un pelao´, como era yo que me releve. Pero se las va a ver bien difícil. Ya yo estuve de su lado, tengo las de ganar. De hecho, me parecía extraño no ver a ninguno que paseara por aquí, interesado en mi zona, en mi lugar de trabajo.
Pasaban todo tipo de personas frente a mis ojos, yo sólo los veía cazando a alguno que me tentara con el simple hecho de parecer que tuviera plata. Esto se ve en los ojos, van con la cabeza así bien en alto, y hasta en casos nerviosos por intentar no caer en las garras del hampa. Caminan distinto, no hablan igual, son otros... y yo con tantos años de experiencia te puedo decir que puedo diferenciar muy bien a un limpio de uno que esté inflao, que me tiente.
Por ahí por mayo ví a uno pasar con su moto por aquí, y me tentó de verdad. De hecho, no sólo pasó un día y se fue, sino que comenzó a pasar más de vez en cuando. Yo lo estaba cazando. ¿Quién lo diría? Un musiú que me quería relevar pues, y que no era ningún pelao , tenía ya veinte y tantos. Pero yo no iba a cometer el mismo error de Virgilio, yo no me iba a desesperar enfrentándomele a la primera, yo estaba esperando el momento preciso, lo estaba cazando.
Dos semanas luego de todo mi plan comencé a saber mejor cómo es que era la cosa con el musiú, me estudiaba todos sus movimientos. Sabía que yo tenía que atacar prrimero para tener la ventaja. A mediodía llegó en su moto, se quitó su casco y se metió en el banco, lo tenía pillao. Cuando sale del banco su cara era otra, estaba inflao porque no sé, porque él era chévere pues, pero esos humos se los bajo yo rapidito, como que me llamo José Félix. Levantó la pierna para montarse en su moto y ahí le fui pa´encima, lo tumbé y se le apagaron las luces, se quedó tendido ahí en el piso. A pesar de todo ese musiú era pura pinta, creía que iba a estar más duro pues, muy fácil. Le arranqué las llaves de la mano y prendí esa moto para echar a correr, esa si era una moto, sentí su poder, su fuerza y aceleré con rapidez con mi nuevo fruto. Es preciosa, rápida, lo que necesitaba. En eso la luz de ese mediodía se fue como apagado, no había eclipse, no había nada, cada vez más tenue se hacía hasta que caí alcanzado por una bala que segurito tenía en el serial tatuado “relevo”, eso era. El musiú me jodió y me hizo a un lado... tal como lo hice yo alguna vez.
La luz terminó, sentí como una picada en mi espalda. Dejé de sentir. Dejé de mandar sin poder saborear mi último fruto.
12.04.2006
pensando en ti

Pensando en ti me pongo creativo. Quise hacer un experimento, o más bien un proyecto.
El de escribir cuando estoy pensando en ti.
Pensando en ti me viene música a la cabeza y me doy cuenta de qué es tener memoria cinematográfica,
pues la música perfecta para cada momento, suena cuando estoy pensando en ti.
Pensando en ti no necesito cerrar los ojos para verte pues conozco cada una de las partes de tu cuerpo,
tanto que puedo imaginar tu aroma y olerlo pensando en ti.
Pensando en ti me han sobrado razones para llenar mis ojos de lágrimas,
de emoción o de dolor, es agua que corre cuando estoy pensando en ti.
Pensando en ti siento un vacío en mi estómago cuando me torturo poniéndome creativo,
en caminos del pensamiento desconocidos, si estoy pensando en ti.
Pensando en ti sería mejor tenerte cerca para verte dormir, despertar o verte vivir,
esa historia que pasa por mi cabeza cuando estoy pensando en ti.
Pensando en ti el merengue de matrimonio me es romántico; y me viene una sonrisa al rostro,
porque ese es el soundtrack del momento que me viene a la cabeza, cuando estoy pensando en ti.
Pensando en ti vivo cada uno de mis días esperando enamorar a mis hijas y a mis nietas,
por escribirte estas cosas pensando en ti.
Pensando en ti te encuentro en todos mis sueños, en los que alcanzo, me acerco y en los que caigo.
Yo no me pierdo nunca cuando estoy pensando en ti.
Pensando en ti no tengo que pedirte permiso para llegar a donde me gustaría contigo,
a esa historia que me viene a la cabeza pensando en ti.
Pensando en ti no tengo miedo a imaginar qué vas a pensar tú de mí,
Ahora que tienes una idea de lo que es para mi estar pensando en ti.
11.27.2006
una canción: maestra vida

De ese perfecto disco "Maestra Vida", la ópera hecha salsa, esta canción que si ya la han oído forma parte de ustedes, y que si no han tenido ese placer, nunca es tarde para descubrir esas canciones que trascienden el umbral de su tiempo y se convierten en un legado para la sociedad... "Maestra vida" para todos ustedes que, como yo, aún no alcanza comprenderla.
Y como dijo alguna vez en un concierto Rubén Blades durante "El Padre Antonio": "porque en Latinoamérica matan a la gente, pero no matan a la idea".
Esta canción habla de la vida, un camino recorrido por muchos, pero que en este caso se llegó a donde nadie había llegado.
Rubén Blades, una canción de miles que nos regaló.
En la foto, con todos los grandes de la Fania, Rubén Blades está justo encima de esa estrella que en el cielo sigue brillando, Celia Cruz.
A Rubén Blades y a toda la Fania: gracias por darle vida a la salsa.
Maestra vida
A tu escuela llegué sin entender porque llegaba
en tus salones encuentro mil caminos y encrucijadas
y aprendo mucho y no aprendo nada
Maestra vida camara’a, te da, te quita, te quita y te da
Maestra vida camara’a, te da, te quita, te quita y te da
Paso por días de sol, luz y de aguaceros,
Paso por noches de tinieblas y de lunas,
Paso afirmando, paso negando, paso con dudas
Entre risas y amarguras, buscando el porque y el cuando.
Maestra vida camara’a, te da, te quita, te quita y te da
Maestra vida camara’a, te da, te quita, te quita y te da
Maestra vida, de justicias e injusticias
De bondades y malicias aun no alcanzo a comprenderte
Maestra vida que ese culpo no perdona
Voy buscando entre tus horas el espejo de los tiempos
Para ver tus sentimientos y asi comprender tus cosas.
Y vi espinas y vi rosas,
Vi morir seres queridos vi bellezas fui testigo
De maldades y de guerras
Vi lo bueno de la tierra
Y vi el hambre y la miseria y entre el drama y la comedia
Avancé entre agua y fuego
En dios me acuerdo primero
Solo en trance de morirme
O a veces cuando estoy triste mas nunca si estoy contento
No dura agradecimiento
Pa’ aquel que nos da la mano
tan pronto nos sale el clavo
Se olvida to’o el sufrimiento.
Y tengo amigos, conocidos y enemigos,
amores que me han querido
Y rostros que niegan verme
Me encontré frente a la muerte
y en sus ojos vi el sentido
y con el miedo conmigo
Así yo aprendí a quererte.
Y hoy sé que nada es seguro
Ya que todo es pasajero
La muerte es el mensajero que con la ultima hora viene
Y el tiempo no se detiene,
Ni por amor, ni dinero,
La muerte es el mensajero que con la ultima hora viene
Y el tiempo no se detiene,
Ni por amor, ni dinero.
Maestra vida, me voy persiguiendo al tiempo
A ver si encuentro respuestas, antes de la hora en
que yo muera
Aunque me estoy resignando a esta fatal realidad.
Maestra vida camara’a, te da, te quita, te quita y te da
Maestra vida camara’a, te da, te quita, te quita y te da
Maestra vida camara’a, te da, te quita, te quita y te da
Maestra vida camara’a, te da, te quita, te quita y te da
Te da, te quita, te quita y te da
Te da, te quita, te quita y te da
Te da, te quita, te quita y te da
Te da, te quita, te quita y te da
Maestra vida camara’a,
pero te da, te quita, te quita y te da
Oye, cuando tu menos lo esperas
Va la sorpresa camara’a
Y el tiempo, mira no se detiene
Ni por amor, ni por dinero,
La muerte, compa, la muerte es el mensajero,
Que con la ultima hora viene
Cuando se murió Carmelo
Senti un dolor tan profundo
Que no hallo nada en el mundo
Con que poder consolarme.
Te da, te quita, te quita y te da
una reflexión con un mayor de edad

Me cansé de la gente fatua.
Ya está bueno de esas etiquetas de “mono”, “sifrino”, “intenso” y demás. No está bien. Ya basta de eso.
Lo único que demostramos con eso es el profundo problema que actualmente tenemos: un problema de una dimensión lamentable a nivel cultural y social.
Pareciera que la gente es así: los que van a Le Club, los que iban a la Belle Epoque, y los que van a Las Mercedes. Lo quieran o no, tienen muchas semejanzas: todos bailan reggaetón con unos palos encima, bailan merengue, toman cerveza, güisqui o ron, es el mismo “paveo” que tanto odian pero en sitios distintos, con ropa distinta (a veces) y con apellidos distintos. Pero sinceramente, esos “paveos” TODOS ELLOS son de condenar por todos nosotros, de lo mismo que se quejan del otro lo hacen igualito pero con mayor o menor “intensidad”. Se creen unos mejores que otros cuando en verdad todos somos iguales y que lo verdaderamente importante está en las cosas que trascienden la movida nocturna y que vemos que todos nos encontramos en salones de clases, cumpleaños, conciertos, etc.
Como decía Trino Mora, “sé tu mismo”. Ya está bueno de los fatuos intensos, sifrinos o “monos”… tengan personalidad.
Pareciera que lo único que los une es la estupidez, la falta de criterio y la ridiculez que comparten.
¿Qué es eso de estar etiquetando a la gente de esa manera tan despectiva? Eso está muy mal, y por eso es que el resentimiento cada vez es más explícito y la división es cada vez más obvia en vez de acercarnos cada día a la unión y al respeto, que es lo que debería ser la meta.
Busquemos eso que nos une en vez de lo que nos separa. Hay cosas en las que estamos muy de acuerdo: Norkis Batista, el béisbol, ganar el mundial de béisbol y el sueño de que alguna vez en el álbum Panini que coleccionamos TODOS cada cuatro años, aparezca la selección y que se oiga el himno antes de empezar un juego…
Y que viva el ron que es más de aquí que el güisqui, que tanto nos gusta.
Que viva.
Pero que viva también el güisqui, por supuesto.
11.24.2006
La educación preescolar de hoy en día

Recuerdo que hace unos veinte años atrás, aproximadamente, la educación preescolar que recibíamos era distinta a la de estos días, aunque los contenidos del pensum eran casi los mismos. Ahora es otra cosa. La forma es otra y de manera radicalmente distinta.
Antes las profesoras podían ser fácilmente las mamás de uno. Tendrían pasados los treinta y tantos años, y en casos atípicos, algunas podían parecer incluso las hermanas menores de sus colegas. Pero aún así, no se veían muy jóvenes que digamos. Por esto, proyectaban esa imagen de respeto y cariño para uno, pues inconscientemente las veíamos como una suerte de mamás.
El amor en el preescolar de aquellos tiempos se basaba única y exclusivamente, al menos en los tiempos en que mi generación estuvo en el preescolar, en enamorarse de alguna compañerita y andar como uña y mugre en los recreos, y en casos de amor desmedido, también era así en el salón y compartían hasta la comida de la lonchera, el jugo del termo de los transformers, la oreo gigante, etc. Etc. Etc. Precisamente por esto, enamorarse de la maestra estaba muy mal visto, a excepción del primer amor de mucha gente: la maestra Jimena de Carrusel.
El contenido sigue siendo el mismo… y nos aseguramos de ello cuando todavía la oración de “Mi mamá me mima” forma parte del plan de enseñanza y referencia obligada de los primeros libros de lectura. Eso está perfecto, a menos que incorporen frases como “mi mamá se ha divorciado varias veces” o “mi mamá mantiene a mi papá” e incluso “mis papás se hicieron ricos con este y con los gobiernos de antes”, pero como este no es el caso, nos limitaremos a evaluar la forma de ahora.
Las profesoras de los preescolares de ahora podían ser fácilmente participantes del casting para convertirse en una de las Chicas Polar, el staff de meseras de Hooter´s, etc. Etc. Etc. Pero claro, bajo el uniforme reglamentario con su delantal de colores, a parecer sugerentes para los niños. Ninguna pasa de los veinte y tantos años, y ahora cuentan con la figura de pasantes que son aún menores y que podrían ser fácilmente la amiga de tu hermana que siempre te verá como un niño pero que te obsesiona desde el primer momento que la viste.
La imagen que estos niños tienen de sus profesoras puede ser la misma que uno tenga, claro está que no utilizarían las expresiones que uno usara en esos casos dada su aparente ingenuidad, pero al menos algún pensamiento, puro o impuro, tendrán con sus maestras. Prueba de ello son los altos índices que cada año se duplican, de casos en que los niños se enamoran de sus profesoras, principal causa de el sentido de competitividad en estas nuevas generaciones, por ganarse lo que antes era una calcomanía de una carita feliz: una sonrisa y hasta un beso de la profesora a la hora de la salida. La fórmula parece perfecta, dando como resultado a niños más pilas, más productivos y más eficientes hasta en el dibujo libre.
Lo alarmante de este asunto del preescolar es otra cosa. Lo que causa verdadero asombro y perplejidad es ver que ya las mamás no son quienes dejan a sus niños en el colegio como era antes, ahora parece que los papás son quienes llevan esa tarea, un hecho público y notorio que demuestra ese viejoverdismo muy común en estos días, ligándola para que sus hijos se ganen una citación e incitándolos a que se comporten mal reiteradamente con persiguiendo el mismo fin: la maestra.
A lo que hemos llegado…
11.23.2006
un link: Best Rejected Advertising

http://www.bestrejectedadvertising.com/html/
"Best Rejected Advertising was the first book to publish ads that had been rejected by clients on aesthetic, commercial or strategic grounds. This website broadens the original concept by including rejected, banned, spoof and most complained about ads and commercials."
Lo mejor de lo que quedó en la gaveta de la publicidad alrededor del mundo. Bien interesante.
Una ciudad distinta

“Las diferencias honestas son a menudo una muestra sana del progreso”
Mahatma Gandhi
“Eso sin contar el afecto que por Carora y por lo caroreño se me da naturalmente, por razones muy viejas y muy profundas que antes he contado, y por las que se renuevan a cada rato, cuanto más cosas aprendo de esa gente rara, a quienes resulta redondamente inútil comparar con otros porque no se parecen a nadie ”
Ramón Guillermo Aveledo
Una ciudad distinta
Es una ciudad distinta, de esas que ya no existen sino en la cabeza de quienes vivieron en ellas. Para muchos hombres es una ciudad utópica, para muchas mujeres es un sueño hecho realidad. Para muchos otros hombres está lejos de ser una utopía y para muchas mujeres nada ha estado más cerca de una pesadilla. Es una ciudad distinta, para gente distinta, en el buen o mal sentido de la palabra.
Es una ciudad que ha ido creciendo en sus alrededores, y que dejó de ser pueblo el mismo día en que salió de sus fronteras un ilustre hijo de esa ciudad. Es esa ciudad que conserva su parte colonial como si la hubieran recién construido y como si todavía allí vivieran esos personajes que escribieron, con sólo vivir su vida, la historia de su tierra. Allí están en las casas coloniales sus nombres tallados en unos pequeños carteles de piedra, que dan fe de que ellos estuvieron allí, aún cuando están plasmados en más de un centenar de cuentos que fueron pasando de generación en generación.
Allí todos son primos, todo quedó en familia. “La cosa nostra” no, la cosa nuestra. Y no por mal, sino por bien. Son pocas las familias que viven allí, porque todo el mundo tiene casi los mismos apellidos, algo muy particular, porque seguramente hay más personas que apellidos que en ningún otro lugar del mundo, este mundo, ah mundo.
Es una ciudad que queda en medio de dos grandes ciudades, dos de esas que marcarían a cualquier pueblo que tengan a su alrededor, no sólo por lo importantes y características que son, sino porque serían para ellas un ejemplo a seguir. No es el caso de esta ciudad, que es sólo como ella misma y que la gente es sólo como es su gente. La única influencia que reciben es la de su papá, su mamá y sus abuelos, si no, no sería una ciudad distinta, ésa que existe en la cabeza de muchos y en el despertar de cada día de otros.
Allí gallo no arropa pollo, porque para eso están las gallinas. En donde todos viven felices de su incompatibilidad conyugal, donde todo el mundo tiene su cuento, de esos que para oídos de quien no vive allí, es como un relato digno de premio, sin importar el género que sea. Allí todo el mundo tiene cara de simpático, y hace reír sin mucho esfuerzo. Todo el mundo es muy buena gente como esa gente que ya no existe o que uno lamentablemente no conoce o habitúa. Es una ciudad diferente, sobretodo para esos que están acostumbrados a que los traten mal y los atiendan peor, como pasa lamentablemente en muchas ciudades iguales, no a ésta, sino a ellas mismas.
Es una ciudad en donde quieren su tierra por las semillas que allí cayeron y por las raíces que han ido creciendo y las que faltan por crecer. En donde no es regionalismo como eso que llama la gente de las ciudades, sino un amor incondicional a su tierra o eso que llaman sentido de pertenencia. Otro nivel, en donde todo el mundo conoce su historia de arriba abajo. Una ciudad de ésas que si naces allí y haces tu vida en otra parte, volverás por eso que dicen que es el llamado de la sangre. Esa ciudad distinta en donde la gente se tiene que acostumbrar a quienes allí viven, no porque les dé la gana, sino porque así son las cosas. Allí la gente no se cree una gran cosa, porque todos están seguros de serlo, y eso tiene que estar bien. Quizás se deba a eso la seguridad que los caracteriza, como ese señor que no sabía cantar y que cantaba bien duro y que decía que si supiera cantar fuera una cosa muy seria.
Muy fácil es entonces calificarlos de locos, por ser como son: auténticos y seguros. Pero el camino más fácil termina casi siempre siendo el equivocado. Es una gente con convicción la que vive allí. Esa gente que es capaz de hacer una importante y fugaz demostración, no sólo de brillantez, sino de algo que se pierde de vista, así como ellos mismos, como cuando esa vez que llegó un señor con unas mujeres de algún cabaret o bar de mala muerte de la zona, y cuando le dijeron que cómo era posible que llegara a una reunión social con esas “mujeres de reputación dudosa” él les contestó: “De reputación dudosa nada, éstas mujeres lo que son es putas y todos estamos seguros de eso. De reputación dudosa serán esas que están allá adentro… esas sí son de reputación dudosa”.
Y aún cuando pareciera demasiado obvio lo machistas que pueden ser los hombres allí, hay que tratar de ver más allá y ver que allá las mujeres son tontas… pero muy poco. Allí sí que las mujeres no comen cuento con nadie, se harán la vista gorda con algunas cosas que hacen sus maridos, pero ellos terminan pagándolo, de verdad verdad. Cuentan que una vez llegó un buen hombre a su casa y encontró una gran hoguera en el jardín, hecha nada más y nada menos que por su ropa. ¿Un acto de una mujer desesperada? No. De una mujer muy arrecha.
Allá hay muchas santas, también dicen, por poder soportar todas y cada una de esas atrocidades y necedades insoportables de sus esposos (a los ojos de las mujeres que no son de allá). Es que definitivamente, más allá de la costumbre está la inteligencia, ¿para qué pelear por eso? ellas no pelean tanto, más bien aprovechan. Mucha inteligencia para el gusto de muchos hombres y muy arrechas también, y no de esas que se dicen “que el feminismo, que si esto, que si aquello”, no. Allá las mujeres son como la vera, ¿no se dan cuenta? Es una ciudad en donde, entre otras cosas, la mujer da el ejemplo a las demás mujeres, pero a su manera, a su particular manera.
Aquí sí es verdad que el clima forma parte también de la cultura de su gente, pero por supuesto que sí: todo el mundo con guayaberas de ésas que son distancia y categoría, de las guayaberas de verdad, de ésas que usan los abuelos y los señores mayores y que ahora son como el amor, que no tiene edad. Allá dicen que es donde nació el diablo por el calor que hace, y de hecho podría ser la única ciudad con un diablo por amigo, como dicen por ahí. Hace ese calor perfecto típico de la llamada “hora del burro”, de esos que dan sueño, sobretodo después de esas sentadas tan típicas y distintas que probablemente en la vida de muchos habrán existido, porque si hay algo que también caracteriza a esta ciudad es la comida, que para no hacer de este relato algo perenne, podría ser calificada como una gastronomía, exclusiva y la única auténtica, de esos hogares distintos, que cuando llega al paladar de quienes tienen el infinito goce de quienes tienen este privilegio, envía una inequívoca señal al cerebro, que a su vez transmite a esa marquesina que se desplaza dentro de nuestras cabezas algo como “lo que usted acaba de saborear es otra demostración de que Dios existe”. No caben dudas.
Será por eso que también esta ciudad es distinta: por la devoción de su gente, por su fe. Es que hay que reconocerlo: tener este privilegio de que Dios haya elegido que ahí fuera que nacieras, justo ahí en esa ciudad distinta y no otra, en donde todo el mundo va a ser tu primo y tendrás una gran cantidad de tíos y tías, que en tus genes vas a llevar (quieras o no, o que más bien vas a querer obviamente) una parte de todas esas historias tan buenas y anécdotas que construyeron a esa ciudad, en donde tendrás una licencia como ésa que le daban a los agentes secretos, pero no para matar sino para comer esa celestial gastronomía, en donde conocerás probablemente a la mujer o al hombre de tu vida (en esta ciudad distinta o en otra, pero seguramente algo tendrá que ver con la ciudad) y que vivirán felices en su compatibilidad o incompatibilidad conyugal, en fin, podríamos hacer una interminable lista con más de un millardo de millardos de millardos de razones para que ese privilegio de ser de esa ciudad distinta sea motivo de darle gracias a Dios. No se puede ser tan malagradecido en la vida. Es obvio.
11.21.2006
igualito como te pasó con Luis

Cómo han cambiado tus domingos.
Esos que antes eran “nuestros”
ahora son de otro.
Creía que los domingos en mi vida
los terminaría pasando contigo.
Pero ahora quiero tener de esos domingos para estar feliz.
Quise que fueran nuestros domingos,
pero ahora decidiste estar sin mí.
Igualito como te pasó con Luis.
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